Alejandra & Jurgen
Somos Jurgen y Alejandra. Creamos Vemorina a raíz de una conversación que no pudimos olvidar.
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Estás por la mitad del embarazo o ya en la recta final y ves algo en el pezón. Una gotita amarilla pequeña justo al salir de la ducha. O una costra dura entre marrón y verdosa que parece casi un grumo. O unos puntitos blancos que al principio confundiste con piel seca. Y enseguida ese pinchazo de susto: ¿esto está bien? ¿es demasiado pronto? ¿he puesto en marcha algo que todavía no tocaba?
En ese mismo foro, unos mensajes más abajo, hay otra embarazada con el miedo exactamente contrario. A ella no le pasa nada. Está de 30 semanas, incluso se ha apretado hasta hacerse daño en los pezones y no salió ni una gota. Ella se desvela por la noche con una pregunta más callada que casi no se atreve a escribir: si ahora no sale nada, ¿tendré luego leche suficiente para mi bebé?
Dos mujeres, pechos opuestos y el mismo pánico. Lo curioso es que las dos se equivocan, por exactamente la misma razón. Las dos creen que lo que hacen sus pechos ahora predice algo sobre la leche que tendrá que llegar luego. Y no es así. Tus pezones del embarazo no son un medidor de leche. Aquí abajo lees qué es en realidad ese líquido, por qué perder o justo no perder no dice nada sobre tu leche más adelante y las pocas señales en las que no lo dejas pasar sino que llamas a tu matrona o a tu médico. Nada de un todo-es-normal simplón, sino la foto completa.
Lo que ves es casi siempre calostro, también llamado la primera leche. Es la leche más temprana: espesa, pegajosa y normalmente entre transparente y amarillenta o algo anaranjada. Tus pechos ya lo fabrican mucho antes del parto, en muchas mujeres desde más o menos la mitad del embarazo. El pecho ya está preparándose, bastante antes de que llegue tu bebé.
Esa costra dura entre marrón y verdosa que parece un grumo y esos puntitos blancos que tomaste por piel seca suelen ser sencillamente calostro seco. Algunas mujeres incluso notan que el pezón se humedece un momento justo antes de que se forme una de esas costras. A veces tiene un aspecto un poco feo o raro, pero es exactamente lo que tiene que ser.
Otra cosa distinta es si ese calostro sale de verdad al exterior. A una mujer le gotea de forma espontánea a lo largo del día, a otra se le queda todo dentro. Algunas ven algo ya desde la semana 20, otras solo poco antes de la fecha prevista y muchísimas mujeres no pierden nada en todo el embarazo. Las tres cosas son normales. No es una competición y no es señal de que tu cuerpo vaya por delante o por detrás. Cómo evoluciona la pérdida después del parto lo cuentas en nuestro dosier sobre las pérdidas, el reflejo de eyección y mantenerte seca.

Este es el meollo y es justo donde los foros te dejan tirada. La cantidad que sueltes ahora o dejes de soltar no predice la leche que harás luego. Para entender por qué, ayuda saber cuándo arranca de verdad tu leche.
Tus pechos ya fabrican calostro durante el embarazo, pero la gran producción de leche está frenada. Ese freno son tus hormonas del embarazo, producidas por la placenta. Solo cuando has parido y la placenta ya no está, ese freno se suelta. En los primeros días después empieza a subir la leche madura, normalmente entre el segundo y el quinto día tras el nacimiento. Y lo que de verdad pone en marcha el sistema luego es tu bebé mamando: cuanto más a menudo y mejor se vacía la leche, más fabricas.
Dicho de otra forma: tu producción de leche la van a regular luego el hecho de que la placenta se marche y la succión de tu bebé. No lo que tu pecho embarazado suelte o no suelte ahora. Que gotee calostro al exterior depende sobre todo de tus hormonas y de la presión que haya en el pecho en ese momento. Tras el parto es el reflejo de eyección el que dispara la pérdida. En el embarazo no es un medidor que cuenta cuánta leche llevas dentro.
Por eso ninguna de las dos preocupaciones del foro tiene sentido. Perder mucho ahora no predice abundancia luego. Y no perder nada no predice escasez. Que en el embarazo pierdas o no pierdas calostro no dice nada sobre tu capacidad de fabricar luego calostro y leche para tu bebé. Esa es la frase que más ves pasar en los foros, la escriben las mujeres que ya lo tienen superado. Y es verdad.

Esta es la mitad ruidosa del miedo. Estás de 34 semanas, de vez en cuando sale algo de calostro y enseguida te preguntas si tu cuerpo está poniendo en marcha el parto. Noticia tranquilizadora: perder calostro de forma espontánea en el tercer trimestre es de lo más habitual y no es señal de que vengan las contracciones. Las mujeres que llevan semanas perdiendo algo desde la semana 30 oyen de su matrona exactamente lo mismo: es tu cuerpo preparándose, no una cuenta atrás.
Sí que hay una diferencia importante entre perder de forma pasiva y estimular de forma activa. El calostro que sale solo deja tu parto en paz. Pero amasar o estimular el pezón con fuerza para ver qué sale es otra historia: la estimulación del pezón puede provocar contracciones hacia el final del embarazo. Recoger de forma pasiva siempre vale. Apretar de forma activa para probar algo no, y menos sin que tu matrona o tu médico te lo hayan recomendado.
Esta es la mitad callada, el miedo que las mujeres casi no se atreven a escribir en voz alta. Estás de 30 o 34 semanas, tus pechos se notan igual que antes, no han crecido, no duelen y no sale nada. A lo mejor ya te has apretado hasta hacerte daño en los pezones para comprobar si hay algo dentro. Y entonces se cuela esa conclusión: si ahora no me sale ni una gota de calostro del pecho, seguro que luego no podré dar de mamar.
Esa conclusión no es correcta y esto no es un ánimo sino biología. Tu leche, como ya se ha dicho, no arranca de verdad hasta los días de después del nacimiento, impulsada por la marcha de la placenta y por la succión de tu bebé. Que tus pechos estén ahora tranquilos solo significa que el freno todavía está puesto. Unos pechos blandos que no sueltan nada en el embarazo no son el aviso de una producción baja. Son una de las muchas versiones normales de cómo se prepara un pecho embarazado. Y que no consigas sacar nada apretando no significa que no haya nada: el calostro puede estar ahí perfectamente sin que salga.
Así que deja de apretar. No te dice nada sobre lo que vendrá y no está exento de riesgo: la estimulación del pezón puede desencadenar contracciones al final del embarazo. No tienes que ensayar nada ni demostrar nada. Cuánta leche harás luego y si la lactancia sale bien lo vas a notar solo después del parto, con acompañamiento si lo necesitas. Una consultora de lactancia, tu matrona, el centro de salud o una asociación como La Liga de la Leche te ayudan entonces a seguir adelante. El pecho embarazado simplemente todavía no es el punto de medida adecuado para eso.
Perder calostro es casi siempre inofensivo. Aun así, este es justo el tema en el que una tranquilización simplona se vuelve peligrosa, porque alguna vez el líquido del pecho apunta a algo que debe valorarse. Así mantienes el límite claro.
Casi siempre normal:
Un tono rosado o marrón herrumbre suele ser también inofensivo. Por el tejido mamario que crece deprisa puede aparecer algo de sangre en el calostro, a veces llamado rusty pipe. Es poco frecuente, suele salir de los dos pechos y por lo general desaparece solo en unos días tras iniciarse la lactancia. Pero no es algo para quitarle hierro tú sola, así que coméntalo en tu revisión.
Sí que ponte en contacto con tu matrona, tu médico o el centro de salud si tienes:
La razón por la que justo el líquido con sangre de un solo conducto se valora es sencilla: entonces tu profesional quiere descartar causas poco frecuentes, como un pequeño bultito en un conducto. Eso en casa no lo puedes mirar tú y es exactamente para lo que están tu matrona o tu médico. En la inmensa mayoría de los casos resulta ser inofensivo, pero dejarlo revisar es lo sensato. La comodidad o la tranquilidad nunca deben ser un motivo para dejar pasar una señal así.

Para la pérdida normal no hay nada que curar, forma parte y luego seguirá sola. Pero tampoco tienes por qué andar con manchas de humedad si no quieres.
Para muchas mujeres este es también el momento en que sus pechos bailan de talla y sus sujetadores de siempre dejan de sentarles bien. Cómo medir un sujetador de lactancia y elegir una talla que acompañe esos cambios lo lees aparte. Y cómo evoluciona la pérdida después del parto y cuándo vuelve a bajar lo tienes en ¿cuándo dejan de salir las pérdidas?.
Nuestro propio sujetador de lactancia está pensado para esa fase posterior, cuando la pérdida arranca de verdad: la recogida va integrada en la copa, cuatro capas que juntas absorben hasta 30 ml por copa, sin aros y con un clip que se abre con una sola mano. Tejido con una tela certificada OEKO-TEX Class I (número de certificado 11-36224), la categoría más estricta para tejidos que tocan la piel de un bebé. Para cuando quieras mantenerte seca luego sin un disco que se escurre: ve el sujetador de lactancia. En el embarazo en sí, un sujetador de tacto suave con un disco de lactancia suele bastar.
No. Desde más o menos la mitad del embarazo tus pechos ya fabrican calostro y a algunas mujeres se les asoma algo pronto. Perder pronto no significa que hayas puesto algo en marcha ni que haya algo mal. Mientras sea transparente o amarillento y salga de los dos pechos, es sencillamente tu cuerpo preparándose.
No, eso aquí no se puede leer. Muchísimas mujeres no pierden nada en todo el embarazo y luego dan de mamar perfectamente. Tu leche no arranca de verdad hasta los primeros días tras el parto, impulsada por la marcha de la placenta y la succión de tu bebé. Un pecho embarazado tranquilo y seco no predice escasez. Así que deja de apretar para comprobarlo.
No. Perder calostro de forma espontánea en el tercer trimestre es de lo más habitual y no es señal de que vengan las contracciones. Algunas mujeres pierden ya semanas antes de su fecha prevista. Fíjate eso sí en la diferencia con amasar de forma activa: estimular el pezón con fuerza sí puede provocar contracciones al final del embarazo, perder de forma pasiva no.
Probablemente sí. El calostro seco puede verse como una costra dura entre marrón y verdosa o como puntitos blancos, a veces después de un momento en que el pezón se notó húmedo. Es normal. Solo pide que lo valoren si además sale líquido con sangre de un solo pecho, si tu pecho se pone rojo o dolorido o si hay un olor raro.
Llama si tienes líquido con sangre de un solo pecho que persiste o vuelve, si un pecho está rojo, caliente, duro o dolorido, quizá con fiebre o con un bulto, si hay un olor raro o si aparece calostro muy pronto en el primer trimestre y no te sientes tranquila. Casi siempre resulta ser inofensivo, pero estas son las señales que dejas revisar en lugar de dejar pasar.